Debo decir que “uno de los sistemas de sanacion más perfecto que existen” son palabras mías para que quizás no suene demasiado categórico, pero lo que dejó escrito Edward Bach, el médico que desarrolló este sistema, es que “es el sistema de sanación más perfecto que existe”.

 

¿Y por qué podemos afirmarlo?

 

Para responder hemos de contemplar al ser humano desde una visión global. Un ser que tiene alma, mente y cuerpo y después preguntarnos ¿por qué aparece la enfermedad?

 

Como seres humanos somos indivsibles e interrelacionados entre todas nuestras partes: mente, cuerpo y alma.

 

Demasiado a menudo podemos oír frases como “al que le toca le toca” o “¿por qué a mi?” que denotan que pensamos que nos toca vivir tal o cual enfermedad como si de la lotería se tratara. O como si el destino se enfadara con nosotros. O quizás si somos religiosos, que Dios nos las envía para hacernos sufrir, quizás porque está muy aburrido allá arriba y se entretiene creando enfermedades lanzándolas desde el cielo a ver a quien le toca y quien se salva. ¡Ya se sabe que el aburrimiento es lo peor que hay!

 

La enfermedad es la desconexión entre el Alma y la personalidad

 

Pero no hay nada más alejado de la realidad. La enfermedad se crea cuando hay una desconexión entre los deseos y propósitos del alma y nuestra personalidad, es decir, nuestra alma crea este cuerpo y personalidad con el fin de realizar unos aprendizajes y si la personalidad se niega a llevarlos a cabo, ella dará la señal de alarma cuando las cosas no estén ocurriendo según el plan previsto.

 

Dr. Edward Bach

 

Podemos entender la enfermedad como un grito del alma para avisarnos de que algo no va bien, y si la escuchamos, como una oportunidad para ir por el sendero que nos va a llevar a buen puerto.

Usando la analogía de un coche de caballos, el cochero es el que sabe a donde tiene que llegar y los caballos le facilitan el transporte, pero si en un momento determinado se desvían del camino o no quieren avanzar, el cochero los empujará, fustigará o les gritará. Así es como hace nuestra alma. Ese grito puede que se convierta en una enfermedad grave o simplemente en un dolor o trastorno.

 

Todo lo que ocurre en nuestro cuero físico se ha gestado previamente en nuestra mente y emociones

 

Por ejemplo, incluso hasta la medicinan oficial contempla el hecho de que las úlceras de estómago son producidas por la tensión emocional, debida a vivir las circunstancias externas con ansiedad, miedo o con agresividad (que no son más que variantes de un mismo núcleo).

Hans Selye, en su libro El estrés de la vida (1976), escribe sobre el miedo y las úlceras:

“Durante la segunda guerra mundial se produjeron verdaderas epidemias de ‘úlceras por ataque aéreo’ en la población de ciudades muy bombardeadas de la Gran Bretaña.
Inmediatamente después de un bombardeo intenso, se presentaba al hospital una cantidad inusitada de personas con úlceras duodenales o gástricas sangrantes que habían aparecido de un día para otro, por así decirlo. Muchas de las personas afectadas no habían sufrido lesiones físicas en el ataque aéreo pero, por supuesto, sufrían intenso estrés por extrema excitación emocional”.

 

Y es que las emociones como ira, miedo y ansiedad, estimulan al sistema nervioso simpático, aumentando el ácido clorhídrico y éste a su vez irrita y llega a perforar las paredes del estómago. No hace falta sufrir unos episodios tan traumáticos como una guerra, es suficiente con que nos dominen emociones prolongadas que nos producen los asuntos o relaciones cotidianas en nuestro día a día, para crear las mismas condiciones físicas. Y si estas emociones se trasladan al plano físico, concretamente al estómago, ¿no puede pasar exactamente los mismo con otros órganos o partes del cuerpo?

 

Vemos así que para que haya una verdadera sanación, deberemos contemplar qué emociones están afectando a la persona para poder resolverlas y transformarlas, si hay miedo, contemplaremos las causas del miedo, si hay ira, veremos qué es lo que la está causando, qué situaciones, qué relaciones, si existe tristeza indagaremos qué está pasando y cómo lo está viviendo la persona.

 

Las Flores de Bach sanan las emociones antes de que lleguen al cuerpo físico

 

Es aquí donde las Flores de Bach cumplen una función maravillosa, ya que transforman todas y cada una de las emociones y estados mentales negativos básicos y universales de todo ser humano.

Miedo, depresión y tristeza, ira, angustia y ansiedad, impaciencia, frustración, por poner unos pocos ejemplos, se transforman positivamente a través de las vibraciones que nos aportan. Son especialmente efectivas integradas dentro de la Psicoterapia Integrativa, que nos ayuda a hallar el origen de dichas emociones y nos acerca a la comprensión de nosotros mismos.

 

¿Te gustaría saber cómo te pueden ayudar a ti?

 

Puedes llamarme para concertar una cita – que es gratuita – para que podamos hablar sobre lo que necesitarías y yo te explicaré más profundamente cómo pueden hacerlo.

Montserrat Chando
Psicoterapeuta
685.890.497 Barcelona

 

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