Puedo entender que sorprenda que la pareja con la que has convivido durante años, pocos o muchos, diga de repente que sufrió abusos en su infancia. Si, quizás nos pueda sorprender, pero esto podría ser la reacción más superficial, porque puede haber otras que ni tan siquiera son conscientes y por lo tanto las pasamos por alto, de ello hablaré más adelante.

Creo que es importante que conozcamos la realidad interna que vive la persona que de pronto recuerda que ha sufrido abusos en su infancia, porque se enfrenta a uno de los retos más difíciles en la vida, especialmente si el abusador ha sido su padre, que por desgracia y según estadísticas y que puedo constar en terapia, es en el 50% de los casos especialmene en niña. Parece ser que los abusos en niños son por personas del entorno de confiana, como los profesores, que saben ganarse la confianza del niño. Esta es la triste realidad que estamos viviendo a través de las contínuas denuncias que, afortunadamente, ahora están saliendo a la luz.

Hay miles de luchas internas entre la persona adulta que no quiere dar crédito a la niña o niño que necesita por fin hacer luz en ese rincón oscuro de su corazón y que está gritando desesperadamente para que alguien le ayude. Y esa lucha se traduce en un profundo desasosiego, ansiedad y angustia.

Lo que más necesita en esos momentos es el apoyo de las personas a las que más quiere. Pero desgraciadamente no siempre es así.  Y siento decir que muchas veces, no solamente no tiene el apoyo y comprensión, si no que ha de enfrentarse al rechazo y al cuestionamiento de la veracidad de los abusos.

¿Por qué es tan difícil comprenderlo?

Porque de una parte no comprendemos los mecanismos de defensa tan maravillosos que tiene nuestra mente para que suframos lo mínimo posible y pocas personas comprenden que vivencias tan traumáticas se puedan olvidar. Pero es un hecho que nuestra memoria tiene varios niveles hasta llegar al más inconsciente.

Otro factor es que hay una creencia errónea y muy generalizada de que los abusos dentro  de la familia solo se dan en capas sociales pobres y desestructuradas. Pero la realidad es que se dan en todas sin excepción.

Pero quizás una de las razones más importantes pueda ser que una persona que ha sufrido abusos, especialmente en la infancia, guarda un hecho traumático a nivel físico, emocional y mental que la condiciona profundamente en sus relaciones sexuales y será por tanto muy difícil, que la relación de pareja no esté condicionada por este hecho.

Estas dificultades se pueden manifestar, entre otras muchas, como falta de deseo, rigidez, dolor en la penetración y ausencia de afecto en la relación sexual. Y es  indudable que las relaciones sexuales se viven en la mayoría de ocasiones como una obligación porque la pareja lo necesita y a la vez con angustia. Aunque también se puede dar el extremo opuesto a través de una sexualidad desmesurada, pero este aspecto se merecería otro artículo que abordaré más adelante.

La función de la mente inconsciente

Cualquier vivencia dolorosa, especialmente si ha llegado a ser un trauma, queda profundamente gravado, como decía anteriormente en el cuerpo, en la mente y emociones y ante cualquier circunstancia que, aunque mínimamente, se pueda parecer a lo sufrido, todas las alarmas saltan para defenderse de volver volver a sufri lo mismo. Es una reacción totalmente natural en cualquier ser vivo ya que este mecanismo forma parte del aprendizaje.

Por tanto podemos comprender que la persona, aunque haya olvidado los hechos conscientemente, la memoria inconsciente la está condicionando. Pero hay que entender que en realidad no es el adulto que reacciona así, es el niño o la niña que todavía no ha podido sanar su dolor y por tanto, como decía antes, necesita defenderse.

El problema viene cuando la pareja no puede comprender esta realidad, o porque todavía no se ha manifestado conscientemente, o si lo ha hecho, se siente muy dolida porque ha interpretado -mal interpretado- la dificultad sexual de su pareja como un rechazo a su persona y, como consecuencia del dolor del rechazo aparece el resentimiento. Y este es un factor muy importante a la hora de cuestionar lo que el cuerpo de que tu pareja está gritando por lo que ha sufrido, ya que el resentimiento nos impide ver, pensar y sentir objetivamente.

Pero nada hay más lejos de la realidad, ya que quien más sufre todo esto es la parte que los ha sufrido, porque no pueda dar a la pareja que ama lo que necesita y además carga con una importante frustración por no poder tener una vida sexual libre y feliz.

Aunque es totalmente comprensible sentirse rechazado, necesitamos darnos cuenta que nuestra pareja no es que no quiera tener relaciones sexuales, es que no puede. De la misma forma que una persona que se ha roto la pierna no puede correr, una niña o niño abusado también está roto por dentro, incluso a veces también a nivel físico y hay que trabajar para reparar y sanar los daños sufridos.

Rechazo frontal hacia el sexo después de descubrir que se ha sido abusado

Es muy habitual y a la vez totalmente comprensible, que al hacer conscientes las vivencias traumáticas de los abusos sufridos, todos los síntomas tanto físicos como emocionales se intensifiquen y haya un rechazo total hacia la sexualidad. Sé que esto es muy dolorosa para la pareja, pero es totalmente necesario respetar esa necesidad de distancia para que pueda ir sanando.

Se necesita confiar que, sin ningún género de duda, a lo largo del proceso de terapia, la persona irá sanando las heridas tanto físicas como emocionales, e incluso el impacto que ha creado en su mente, las graves consecuencias que ha tenido en ella el trauma del abuso y que llegará el momento de poder disfrutar sana y libremente de su sexualidad junto a la persona que ama. La comprensión y la paciencia de su pareja es muy importante para hacerle el camino más fácil, o como mínimo no añadir más dificultades.

Por tanto, si la base de la relación es sólida, cada uno necesita aportar su parte para que la relación pueda salir adelante en estos momentos tan difíciles: sanar las heridas del pasado para que ya nunca más vuelvan a interferir y comprender la realidad interna de las secuelas de los abusos que ha vivido nuestra pareja.

Cualquier duda o consulta que te pudiera surgir sobre este tema puedes ponerte en contacto conmigo cuando quieras para poder hablarlo.

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Puedes consultar también estos otros artículos sobre abusos sexuales en la infancia:

Dificultades y bloqueos sexuales que tienen su origen en la infancia

Por qué los abusos sexuales de la infancia se olvidan y sus consecuencias

Un abrazo y hasta la próxima

Montserrat Chando

Psicoterapeuta – Barcelona

Ver Psicoterapia Integrativa

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