A veces hay relaciones muy difíciles, incluso destructivas, que no se pueden entender a simple vista. Cuando esto sucede, es bastante probable que esta relación no se haya iniciado en esta vida, si no que se hayan dado situaciones, en lo que consideramos que pueden ser vidas anteriores, que sean el origen de las dificultades por las que hoy se están atravesando.

 

La meta es aprender

 

Como ejemplo vamos a imaginar una relación de pareja en la que pueda haber un gran conflicto con el dinero, en que una de las partes cumpla el papel de tener el poder sobre él y la otra con el de sumisión. ¿Es esto beneficioso para ambos?

Desde luego que no, ni para uno ni para otro. Pero si lo miramos a un nivel más profundo, podríamos ver que no es la primera vez que esas almas se encuentran porque tienen un aprendizaje que hacer juntas. Podría ser que hubieran intercambiado los papeles que interpretaron en otra vida para así, poder saber en primera persona las consecuencias de sus actos anteriores.

Como almas es una forma que tenemos de aprender. Así, si una en una vida interpretamos una personalidad avara, en la próxima podríamos vivir en el polo opuesto y sufrir las consecuencias de la avaricia en manos de otras personas, como el ejemplo anterior de nuestra pareja.

Y así vemos como sucede con todas y cada una de las pequeñas y grandes cosas que vamos dejando pendientes de aprender en la vida. Porque nunca una “factura”  queda sin pagar.

 

Cuando el pasado se cuela en el presente

 

 

Es muy frecuente también que muchos de los conflictos que se crean en las relaciones puedan deberse a malinterpretaciones en el presente por las experiencias vividas en el pasado.

A veces una persona puede sentirse, por ejemplo, agredida o abandonada injustificadamente. Lo que ocurre en realidad es que lleva impresa una memoria anterior que no está resuelta, a veces con la misma alma, a veces con otra diferente, y malinterpreta lo que está pasando de acuerdo a ella.

Otras veces podemos confundir los papeles que interpretamos en otra vida, como si un actor interpretara el papel de la obra que se acabó hace meses porque la tiene profundamente memorizada.

Es habitual que en una relación padre o madre con hijo/hija, éstos últimos tengan una relación confusa porque en lugar de desempeñar el papel que les pertoca, actúan como padres o madres de los suyos propios porque todavía llevan inscrita una memoria en que si lo fueron, lo que no ayuda a que sea una relación sana, especialmente por parte de éstos y a veces también de los padres.

 

 

Si una persona se encuentra una y otra vez obligada a relacionarse con personas del entorno con tendencia a abusar del poder, es posible que pueda deberse a que necesita ver reflejados los comportamientos de otra vida en ellas.

Es entonces cuando se puede optar por el camino más sabio: aprender que el abuso de poder no es bueno para nadie y a la vez elegir el camino del respeto y aprender a poner límites. Así, con esta actitud de equilibrio, “ni yo abuso, ni permito que nadie abuse de mí”, se da un paso muy importante en los aprendizajes que tenemos como almas.

Todos sabemos que las relaciones ya de por sí son bien complejas y desgraciadamente, cuando se  cuelan recuerdos de vivencias inconscientes, pueden embrollarlas mucho más sin que sepamos bien qué es lo que está pasando. Lo importante siempre es poder darse cuenta de qué es lo que necesitamos aprender con las circunstancias y personas con las que nos encontramos.

Cuando los conflictos en una relación son muy acusados porque hay demasiadas cosas graves que se han vivido en otras vidas, puede ser de mucha utilidad recuperarlas para poder entenderlos desde su origen y sanar los temas pendientes que hayan quedado abiertos en el pasado.

La Terapia de Regresión, especialmente si está integrada en la Psicoterapia Integrativa nos ayuda a recuperar esas memorias que han quedado activas y que nos siguen influyendo de forma inconsciente.

 

El amor es lo más importante

 

Pero también vemos el caso contrario. Hay madres, padres o incluso abuelos que tienen un sentimiento de amor tan inmenso hacia el bebé que acaba de nacer, que en algún lugar u otro de su corazón saben que ese amor se ha ido entretejiendo a lo largo de muchos encuentros, porque en definitiva, de eso se trata todo, de aprender que el amor es lo que nos mueve a venir aquí una y otra vez.

 

 

Desde mi experiencia personal, puedo afirmar que en mi vida, muchas de las relaciones importantes, y otras no tanto, son almas que ya he conocido anteriormente, con algunas parece que llevamos siglos juntas, otras son más nuevas, y nunca es por casualidad que nos volvamos a encontrar, sino que lo hemos acordado para realizar proyectos comunes, sanar heridas del pasado, para ofrecernos un apoyo mutuo en momentos difíciles, o simplemente para decirnos “hola” en un momento determinado de nuestra vida, porque a veces hay encuentros que solo duran un “¡hola, hasta la próxima!”.

 

Nos reencontramos una y otra vez

 

Cuando decimos que “los ojos son espejo del alma” estamos afirmando una realidad. Como almas nos reconocemos al reencontrarnos a través de nuestras miradas, a veces somos conscientes, a veces se nos pasa totalmente por alto. No hace mucho, conocí a una persona “por primera vez” y a los pocos momentos me invadió un sentimiento enorme de agradecimiento, he de decir que la relación era puramente profesional a nivel de ayuda técnica. Después supe que me ayudó en algo muy importante para mí en otra vida. La relación únicamente duró ese “hola”. Fue suficiente.

 

 

En otra ocasión, al mirar a los ojos a alguien que también acababa de conocer, la sangre, literalmente, se me heló en las venas, lo que me llegó a afectar profundamente durante unos días. También supe que no era la primera vez que nos habíamos encontrado y que la relación anterior no fue precisamente muy agradable.

Si en estos momentos hay alguna relación difícil que está dificultando nuestro camino, saber qué es lo que necesitamos aprender con ello que pueda provenir de otras experiencias vitales, puede ser muy esclarecedor y nos ayudará a llevar a cabo lo que necesitamos aprender y resolver.

Aunque también es importante tener en cuenta que cuando una relación es difícil una gran parte puede provenir de los patrones y vivencias de nuestra infancia. Será pues necesario darse cuenta por donde hay que iniciar el proceso, aunque es muy habitual que se pueda empezar por la infancia, para acabar en el “origen del origen” en otras experiencias anteriores.

Si puedes estar viviendo algo de todo esto, puedes llamarme para tener una prmera sesión,que es gratuita, y te orientaré en cómo la Terapia de Regresión te podría ayudar. También puedes dirigir tu consulta a info@montserratchando.com

Montserrat Chando
Psicoterapeuta. Barcelona
685.890-.497

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