No soy una científica que haya hallado los “principios científicos” de cómo y por qué actúan las Flores de Bach, y no es mi intención afirmar o negar una u otra opción, así que me voy a limitar a hablar de mi experiencia personal y profesional como terapeuta, para que cada persona  pueda llegar a sus conclusiones, bien sea a través de su experiencia personal o a través que se pueda abrir una puerta hacia la reflexión e incluso, a la experimentación, que al fin y al cabo es lo único importante, más allá de toda teoría y de toda opinión externa.

 

¿Qué son las Flores de Bach?

 

Para los que no las conozcáis son elixires de flores silvestres que se obtienen dejándolas en maceración en agua de manantial al sol durante unas horas, la vibración de esas flores queda impregnada en el agua y una vez hechas dos diluciones y conservadas con brandy, se toman unas gotitas varias veces al día. Hay 38 Flores de Bach que sanan y equilibran los 38 estados emocionales de las personas, como por ejemplo la tristeza y depresión, ansiedad y angustia, medos y fobias, rigidez, etc.

Y si la mente y las emociones, como cada vez constatan más profesionales desde diferentes ámbitos, como la Medicina Tradicional China y la Psiconeuroinmunología, solo por poner dos ejemplos, son la causa de muchas de las enfermedades que sufrimos, ¿cuántas se podrían llegar a evitar, e incluso sanar si se trataran directamente las causas?

 

Mi experiencia personal

 

La primera vez en mi vida, hace ya más de 30 años, que por “casualidad” cayó en mis manos un libro que hablaba de las propiedades de las Flores de Bach me pareció, literalmente, tan increíble que esto pudiera existir, que decidí comprarlas todas para poder probarlas.

A los pocos días noté que las puertas que se habían mantenido cerradas por bloqueos emocionales importantes y que me acompañaban desde hacía muchos años, se abrían para que yo pudiera traspasarlos. Ellas habían hecho su trabajo y a mi me tocaba hacer el mío. Si yo no lo hubiera hecho os aseguro que ningún cambio hubiera sucedido. Así es como funcionan.

 

¿Cómo puede actuar un remedio si no hay sustancia física os podéis preguntar?

 

Voy a responder con un ejemplo. ¿Cuántas veces os ha podido pasar que al escuchar una música os haya cambiado el estado de ánimo, por ejemplo, cuando escuchamos una música alegre y estamos un poco desanimados? ¿Y cuando en una escena de amor en el cine se oye una música romántica? ¿Qué pasa en nuestro estado de ánimo si escuchamos una marcha fúnebre? ¿Con que finalidad utiliza el ejército las marchas militares? Es obvio que para crear euforia y promover el patriotismo.

 

 

Pero la música no la vemos, no la podemos coger con las manos, no la podemos pesar ni analizar químicamente. Es una vibración que al entrar en contacto con nuestro organismo propicia una modificación vibratoria de nuestro estado de ánimo.  Es el mismo principio de actuación de las Flores de Bach. Al igual que si afinamos dos pianos en la misma nota que estén en una misma habitación, al tocar uno el otro vibrará en la misma frecuencia.

También la energía de las Flores de Bach poseen vibraciones positivas que resuenan con las emociones que llamamos negativas y las equilibran. Por ejemplo, la tristeza se sana con las vibraciones positivas de alegría que aportan Gentian y Mustard, el miedo con la valentía y coraje que aportan Mímulus y Rock Rose y así con todas y cada una de las 38 esencias.

 

Pero hay personas a quien no les van bien o no les hacen nada

 

Si, es cierto, y voy a desgranar varias razones por lo que puede suceder.

Primero, para que  actúen han de estar bien indicadas, o sea lo que la persona necesita, y si el diagnóstico es equivocado, es lógico que no funcionen.

Segundo, de la misma forma que en la práctica de la medicina se ha constatado que el efecto placebo es real, también existe el fenómeno contrario: si la persona consciente o inconscientemente y por los motivos que sean, no quiere sanar, las Flores no podrán hacer nada, únicamente, como decía al principio, nos facilitan el camino, pero no harán nada que nosotros en realidad no queramos hacer.

Tercero, si se dan demasiados remedios a la vez se puede llegar a colapsar el organismo, con lo que no se pueden utilizar las vibraciones de forma positiva.  Es como si de una sentada nos quisiéramos comer seis u ocho platos abundantes de comida, nuestro sistema digestivo no los podría digerir correctamente y todo el sistema se vería saturado si esto se diera con regularidad.

Cuarto, a veces se sienten como negativos sus efectos porque hacen evidentes emociones y estados que la persona, o no es consciente o no siente capaz de aceptar y que a veces son difíciles de revivir. En este caso, una parte importante de responsabilidad recae en el terapeuta, ya que deberá tener presente, en qué momento la persona está preparada para afrontar según qué  estados, sin obviar la responsabilidad que tiene cada persona de su propia sanación y por tanto de afrontar y aceptar su propia realidad interior.

 

 

Mi experiencia en consulta

 

Como terapeuta, por regla general, no digo a la persona las Flores que está tomando ni para qué, para evitar que se condicione o sugestione con lo que debería suceder. En la siguiente sesión siempre me tomo mi tiempo para indagar cómo se ha sentido, qué cambios puede comentar y qué cambios veo yo, sin que ella a veces se de cuenta, y os puedo decir que en un 80% de las veces constato que las esencias han actuado correctamente, el 20% restante puede deberse a las causas antes descritas, o bien a que los cambios importantes también necesitan su tiempo y no se manifiestan de una semana para otra y que sea necesario ir excavando pacientemente en las profundidades de las emociones que llevan años sin resolverse.

Entonces a la pregunta inicial si las Flores de Bach son verdaderamente remedios sanadores o una estafa, como algunos afirman, al igual que con la homeopatía, que es dos veces centenaria, creo necesario que cada uno llegue a su propia conclusión, eso sí, desde una actitud abierta, un pensamiento crítico positivo, desde la propia experiencia personal y especialmente, desde el respeto hacia todas las opiniones y opciones, porque las hay tantas como personas sobre la faz de esta Tierra.

¡Un abrazo y hasta pronto!

Montserrat Chando – Psicoterapeuta
Barcelona

 

                                             Ver Psicoterapia Integrativa

 

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