Creo que el sentimiento de culpa es uno de los más  difíciles de sanar y el que está muchas veces más oculto y disfrazado, como hablaba hace ya algún tiempo en este artículo sobre él.

Cuando en un proceso de terapia tropezamos con la culpa y sucede mucho más a menudo de lo que parece, no es un algo que se resuelva en dos días, precisamente por lo oculta y disfrazada que está y también porque es uno de los sentimientos más dolorosos que existen.

Pero a la vez es también el más destructivo de todos. Y no hablo solo como terapeuta, sino que yo misma he necesitado pasar por ese proceso.

Por eso, cuando leí esta brevísima historia que narra Anthony de Mello en su libro “Un minuto para el albsurdo” me quedé enamorada de ella y hoy he querido compartirla con vosotros y vosotras, deseando que os pueda ser útil en algún momento.

Y recordad que las Flores de Bach, siempre ayudan a sanar las emociones más arraigadas, tozudas y difíciles de transformar, convirtiéndolas en un potencial enormemente positivo a nuestro servicio. Especialmente en este caso, la Flor de Pine, siempre aliada con otras, transforma la culpa en responsabilidad.

La oración de un devoto

“Señor, te pido perdón por mis tres mayores pecados:

Ante todo por haber peregrinado a tus muchos santuarios
olvidando que estás presente en todas partes;

En segundo lugar,
por haber implorado tantas veces tu ayuda
olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí.

Y por último,
por estar aquí pidiéndote que me perdones,
cuando sé perfectamente que nuestros pecados
nos son perdonados antes de que los cometamos”.

Te gustaría conocer en más profundidad todo el potencial de sanación que tienen las Flores de Bach? Pincha en este enlace

Un fuerte abrazo

Montserrat Chando
Psicoterapeuta

                                                      Ver Psicoterapia Integrativa

 

 

 

 

 

 

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