El inmenso poder del pensamilento y del sistema de creencias nos lleva a vivir una vida plena y feliz o a una que nos produce insatisfacción, tristeza y dolor.

Podemos creer que la suerte o la desgracia vienen de la mano de nuestro entorno, familiares, amigos, pareja, sociedad, etc. Si nacemos en una familia acomodada, hemos tenido suerte, si lo hacemos en una pobre y desestructurada, no.

 

El poder de elección es vital en nuestras vidas

 

Quizás muchos de nosotros tengamos esa concepción de la vida, aunque puede que no seamos demasiado conscientes, pero ¿a dónde nos lleva? Irremisiblemente a sentirnos sin del poder de la elección de lo que queremos y necesitamos.

Entonces, ¿qué tal si cambiamos esas creencias por otras que nos puedan ser más útiles? Por ejemplo, podríamos empezar a plantearnos si es posible que nosotros mismos pudiéramos crear los caminos por los que transitar y rodearnos de las circunstancias, personas y condiciones en línea con el respeto hacia nosotros mismos. Suena bien, ¿verdad?

 

¿Cómo hacerlo?

 

Podemos empezar por ser conscientes de nuestro sistema de creencias, cuales  son positivas y cuales poco útiles o incluso destructivas  y cómo nos afectan, o sea, todas las emociones y conductas que generan y sus consecuencias.

 

Confundimos las creencias con la realidad

 

Una de las dificultades para detectarlas, es que las confundimos con la realidad.

Por poner un ejemplo, podemos creer de nosotros mismos que somos poco inteligentes, torpes o que somos un desastre. Estas creencias generan un sentimiento de inferioridad y nos impiden dar pasos para conseguir cualquier objetivo y a la vez, más sentimientos negativos y una serie de circunstancias en consonancia con ellas,.

Y esas mismas circunstancias no favorables harán que pensemos: “ves como tengo razón, no valgo lo suficiente”. Es el pez que se muerde la cola en una rueda sin fin. O sea, no somos conscientes de que llevados por lo que pensamos de nosotros mismos, hemos creado esa realidad poco afortunada: confundimos la realidad con nuestro sistema de creencias..

 

¿Cuándo y cómo se gesta una creencia?

 

Por regla general, las creencias más arraigadas y destructivas se forjan en la primera infancia. Por ejemplo, si nuestra familia piensa que para conseguir algo bueno se ha de trabajar muy duro y que por tanto, las cosas no son fáciles de conseguir, nunca nos pararemos a contemplar que si estamos en el lugar interno correcto, o sea, seguimos nuestra intuición, nos valoramos y nos movemos para conseguir lo que deseamos de una manera firme, las personas y el trabajo vendrán de una forma natural y sencilla.

Eso no quiere decir en absoluto, como acabo de decir, que nos sentemos cómodamente en casa esperando que alguien nos llame a la puerta para ofrecérnoslo. De ninguna de las maneras es así.

 

Es en nuestro interior donde se generan las circunstancias externas

 

mujercon palomas que brotan de su corazónen señal que genera desde su interior su propia realidad

 

Lo que si ocurre es que cuando nos movemos con la absoluta confianza de que desde nuestro interior generamos las circunstancias externas, lo que llamamos “casualidades” nos llevan hacia lugares y personas que nos ayudan a realizar lo que nos proponemos. La realidad es que eso que parece una casualidad, no es más que la consecuencia de nuestros deseos internos, con una fuerza suficiente para atraer las personas y circunstancias que necesitamos para llevarlos a cabo.

 

¿Por qué no consigo lo que quiero por mucho que lo desee?

 

Cuando esto ocurra debemos mirar dentro, a nuestras creencias más inconscientes, para darnos cuenta cuáles están en contradicción con lo que deseamos conseguir.

Si quiero y deseo conseguir una estabilidad económica a través de un buen trabajo, pero hay una creencia inconsciente de que no valgo lo suficiente o no me lo merezco, difícilmente lo obtendremos, por que esta misna creencia boicoteará todo intento de conseguir cualquier meta. Por tanto, es así de fácil de abrir el camino que se cierra por las creencias negativas e inconscientes.

 

un lapiz borra de la palabra im-posible el prefijo im, en señal que de todo es osible si nos lo proponemos

 

No estoy diciendo que detectarlas sea fácil, pero afortunadamente tenemos un montón de herramientas para poder hacerlo.

Cuando no podemos conseguirlo por nosotros mismos, podemos acudir a un profesional que nos facilite el camino,porque esto es lo que hacemos los terapeutas, ayudamos a que la persona se ayude Si este es tu caso puedes llamarme y hablaremos de los caminos que  puedes recorrer y cómo vencer las dificultades para llegar a donde necesitas.

Un abrazo y hasta la próxima.

Montserrat Chando
Psicoterapeuta
685.890.497 Barcelona

                                                    Ver Psicoterapia Integrativa

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